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Todos contra todos y Milei mira

El gobierno de Javier Milei arrancó esta semana con una herida abierta en su propio seno y ...

Todos contra todos y Milei mira

El gobierno de Javier Milei arrancó esta semana con una herida abierta en su propio seno y ...

El gobierno de Javier Milei arrancó esta semana con una herida abierta en su propio seno y una agenda legislativa que, paradójicamente, exige más unidad de la que el oficialismo está en condiciones de mostrar. La fractura entre Santiago Caputo y el tándem Karina Milei-clan Menem no es nueva, pero encontró esta semana un episodio que la expuso con una claridad incómoda: la abstención de Patricia Bullrich en el Senado al momento de votar el pliego de Verónica Michelli para el Tribunal Oral Federal 3 de La Plata.
Bullrich cuestionó públicamente la decisión de retirar ese pliego, alegando su derecho a la «objeción de conciencia». El gesto desafió directamente la línea del ala Caputo-Menem y generó una reacción furiosa en el entorno de Karina. Un funcionario que responde a la secretaria general de la Presidencia graficó el clima interno con una frase que no dejó margen para la interpretación: «Le tengo particular paciencia a mi hija y a Patricia, pero con esta última se me está terminando«.
Ante las presiones que le reclaman intervenir, Milei optó por sostener una estricta postura de neutralidad. «Javier ve las cosas de otra manera. Está más elevado y ve un tablero de control donde todos los botones son necesarios«, justificó —con un dejo de resignación— una fuente de Casa Rosada.
La tensión no se limita a los pliegos judiciales. Bullrich viajó a Mendoza, apoyó públicamente a Luis Petri como candidato a gobernador y generó un conflicto directo con la estrategia electoral de Karina Milei y los Menem, que tienen un acuerdo político con el gobernador Alfredo Cornejo. Lo que expuso el episodio de Bullrich es algo más que un problema de disciplina interna: instaló la sospecha de que en el interior del oficialismo anida un proyecto presidencial alternativo para 2027 y dejó flotando la pregunta que el Gobierno prefería no hacerse. ¿Puede Milei perder la batalla por la reelección?

El Congreso durante el Mundial

En ese contexto de tensión interna, el oficialismo tiene por delante una prueba política concreta: la sesión prevista para el 24 de junio en Diputados, que funcionará como test de la capacidad del Gobierno para construir mayorías en el momento en que más las necesita. La apuesta central es el Súper RIGI. El régimen apunta a inversiones superiores a los 1.000 millones de dólares en sectores estratégicos —litio, energía solar, vehículos eléctricos, uranio— y ofrece estabilidad fiscal, cambiaria y aduanera durante treinta años. Una garantía de largo plazo que el oficialismo vende como señal de previsibilidad y que la oposición lee como una renuncia fiscal sin retorno. «Las empresas que van a venir amparadas por este régimen son las que más facturan en el mundo y van a pagar menos impuestos que una PyME con dueños argentinos. Se resigna la recaudación del Estado por décadas«, advirtió la diputada camporista Luciana Potenza.
En la misma sesión el oficialismo aspira a tratar la ley de lobby, el pago a los holdouts y, si los tiempos parlamentarios lo permiten, la reforma electoral —quizás el proyecto con mayor impacto político de cara a 2027—. La estrategia del apuro tiene una lógica explícita: «Después de las vacaciones de invierno ya no vamos a tratar casi nada y, además, en el Mundial el foco no está puesto en nosotros«, admitió una senadora libertaria sin ningún pudor.

Calmar las aguas internas

Este jueves 11 de junio —el mismo día que arranca el Mundial— la mesa política de La Libertad Avanza volverá a reunirse en las oficinas del Ministerio del Interior, con la presencia de Karina Milei, Manuel Adorni, Luis Caputo, Diego Santilli, Santiago Caputo, los primos Menem y Patricia Bullrich. El encuentro buscará reconstruir consensos antes de que la agenda legislativa exija votos que hoy no están garantizados.
El escenario de fondo es claro. El oficialismo ganó las elecciones de medio término con comodidad, acumula reservas, baja la inflación y tiene el viento económico a favor. Pero 2027 ya asoma en el horizonte de todos los actores —y en ese tablero, cada movimiento tiene doble lectura—. La interna no es un problema de gestión. Es, sobre todo, una disputa por quién conduce la Argentina después de Milei.

Fuente: https://www.semanarioextra.com.ar/todos-contra-todos-y-milei-mira/

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